Respirar

RESPIRAR

“El derecho como personas empieza con nuestro primer aliento. La fuerza con que sentimos este derecho se refleja en la respiración. Si todos respirásemos con tanta naturalidad como los animales, nuestro nivel de energía sería elevado y sería raro que sufriéramos de cansancio crónico o depresión. Pero en su mayoría, las personas de nuestra cultura respiran superficialmente y tienen tendencia a contener el aliento. Lo peor es que, ni siquiera son conscientes de su problema de respiración. En lugar de eso, corren precipitadamente por su vida, parándose solo de vez en cuando para decirse unas a otras que “no tienen tiempo ni para respirar”.

Fragmento del libro “La espiritualidad del cuerpo” de Alexander Lowen.

 

En el trabajo corporal, uno de los aspectos más importantes a trabajar es la respiración. La consciencia de ésta y trabajar para conseguir ampliar la capacidad respiratoria, a menudo limitada por tensiones crónicas en los músculos que la acompañan, son dos de los objetivos de un buen trabajo psicocorporal.

La respiración es el proceso que hacemos los seres vivos mediante el cual intercambiamos gases con la atmósfera. Es gracias a este proceso que nos mantenemos vivos ya que en él tomamos el oxigeno que nos aporta la energía necesaria para vivir y también expulsamos el CO2 que ya no necesitamos. Es en los alveolos, ubicados en los pulmones, donde se hace el intercambio de los gases a la sangre, que será la encargada de repartir el oxígeno a todas las células del cuerpo y de recoger el dióxido de carbono que necesite ser expulsado.

El diafragma, situado debajo de las costillas, es el principal músculo que participa en la respiración pulmonar y acostumbra a estar muy bloqueado. Cuando éste está muy tenso, no puede hacer todo el movimiento que tendría que hacer ayudando a mover los pulmones y se reduce la capacidad para tomar o expulsar el aire. Otros músculos que también participan del movimiento respiratorio son los intercostales, los abdominales y otros, como el escaleno y el esternocleidomastoidal.

Reducir la respiración, a menudo haciéndola imperceptible, limitar la propia capacidad para tomar o expulsar el aire y vivir respirando de forma muy superficial es un hecho común en nuestra sociedad. Cuando hacemos más pequeña la capacidad respiratoria, reducimos también la sensación que podamos tener de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

Es común en sesiones de terapia escuchar clientes hablar de dificultades para respirar en momentos difíciles o escuchar descripciones sobre un tapón o nudo en la boca del estómago, bajo el esternón. También es común, cuando escuchamos a alguien relatando un ataque de ansiedad, que explique que la respiración se le aceleraba llegando a tener sensación de ahogo. Todas estas simptomatologías nos hablan de bloqueos en la respiración.

A través de ejercicios de consciencia de la propia respiración y de ejercicios corporales que nos ayuden a relajar las musculaturas que colaboran en los movimientos inspiratorios o espiratorios, o a vaciar el aire residual, aprendemos como respirar más y mejor.

Respirar más profundamente, ampliar la capacidad respiratoria, nos abre las puertas a sentirnos mas y mejor, a conectar con nosotras mismas y a sentir aquello que nos pasa.

Para recuperar una plena capacidad de gozar de la vida, necesitamos recuperar plenamente la capacidad respiratoria. Con ejercicios y propuestas de trabajo corporal lo conseguimos. Liberamos tensiones y emociones no resueltas acumuladas en ellas para poder vivir más abiertos a la vida y a recibir todo aquello que ésta nos aporte.

Lo podéis probar ahora mismo. Te animas con un par de ejercicios?

Te propongo aquí un par de ejercicios que puedes hacer diariamente. Sirven para relajarse y para empezar a poner atención a la respiración. Para poder cambiarla, primero es necesario saber como respiramos habitualmente. Así pues, el primer ejercicio es de toma de consciencia y el segundo ejercicio sirve para practicar la respiración abdominal. Son muy fáciles y sencillos y verás que los puedes hacer tu mismo/a sin ninguna dificultad. Puede ser que los primeros días te cueste un poco concentrarte o que te pongas nervioso/a si no te salen “bien”. No te preocupes, es normal. Poner atención y hacer cambios que nos hacen salir de la zona de confort no siempre es fácil pero en un par de días verás que se te van haciendo más fáciles y que te sientan bien. Como con todo, la clave en el trabajo corporal es la repetición, entrenamos nuevas maneras de estar con nosotros/as mismos/as y con el mundo. Éste es un trabajo de sólo 10 minutos. Si lo haces cada día durante una semana, seguro que notas los cambios. Lo mas seguro es que te empieces a sentir más relajado/a, más tranquilo/a y pausado/a. Verás que no tienen ninguna complicación, lo que es difícil es ponerse y ser constante. Te animo profundamente a probarlos y verás en pocos días, los efectos sanadores que tiene dedicarte estos 10 minutos. Empiezas?

Prepara un espacio agradable en tu casa. Ponte una luz de tono bajo, acompáñate de una música que te relaje y, si quieres, enciende una vela y un incienso relajante. Los ejercicios serán en la posición de la imagen, así que prepárate un espacio donde poderte tumbar. Si no te duele nada, será mejor si te tumbas sin cojines, directamente sobre el colchón o en el suelo sobre una esterilla. Prepárate una cobija por si viene el frío durante los ejercicios (acostumbra a pasar cuando nos relajamos). Prepara también un reloj con alarma a tu lado (te ayudará a calcular el tiempo de cada ejercicio).

EJERCICIO 1: TOMA DE CONSCIENCIA DE LA RESPIRACIÓN (5 minutos)

Túmbate como se muestra en la imagen de arriba. Coloca tus manos al lado del cuerpo. Cierra los ojos y pon atención a tu respiración. No la cambies, deja que tu cuerpo respire libremente. Da igual por donde tomes o saques el aire. Da igual si la respiración es lenta o rápida, simplemente respira y atiende a como respiras. No intentes cambiarla, simplemente observa. Cada vez que te pilles pensando en alguna otra cosa que no sea tu respiración, vuelve la atención a la respiración y sigue observándola.

EJERCICIO 2 PRÁCTICA DE RESPIRACIÓN ABDOMINAL (5 minutos)

Sigue tumbado/a en la misma posición que en el ejercicio anterior. Coloca ahora las manos sobre tu barriga y cierra los ojos. Cuando tomes aire, llena todo el abdomen, siente con tus manos como éste se hincha. Cuando saques el aire, vacía todo el aire que hay dentro de ti hasta que sientas que ya no te queda más. Siente con las manos como el abdomen se deshincha. Permite que la respiración cada vez sea más larga y pausada, siente como el cuerpo cada vez está más relajado. Mantén la atención en la respiración, como en el ejercicio anterior, cada vez que te des cuenta que estás pensando en alguna otra cosa, vuelve la atención en la respiración.

 

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